Dieter Rams. O: Al fin sé que estoy odiando de #Apple.

Esperé casi 1 año por el documental de Dieter Rams, dirigido por Gary Hustwit. (Helvetica, Objectified, Urbanized). Soy un declarado fanático tanto del director y sus 3 películas anteriores; como de Herr Rams; desde que lo descubrí en el 2008 como la fuente de inspiración de Apple; y específicamente de Jony Ive, el director de diseño (flashback al posteo).

Así que no les explico la emoción cuando el viernes me llega el mail diciéndome que mi pre-compra del documental, ya estaba listo para su descarga! Un documental maravilloso; que disfruté a pedacitos el fin de semana, como quien disfruta un buen chocolate.

Al terminarlo, no pude dejar de conectar mi desilusión del ultimo tiempo hacia Apple, con la mirada inmutable de Dieter Rams, a través de sus 10 Principios del Diseño… Y caí en la cuenta de por qué Apple me parece cada vez menos relevante. Y cada vez más irritante.

¿En simple? Porque ya no siguen las 10 reglas del diseño de Dieter Rams.

Específicamente en 5 de ellas. Veamos todas y les cuento:

Los 10 principios del Diseño, de Dieter Rams.
  1. El buen diseño es innovador

Kaboom. Te bañastes Edgar. Apple inventó el computador personal. Inventó el celular moderno… ¿y hoy? Solo hace mejoras de sus tremendas innovaciones. Nada más.

2. El buen diseño hace productos útiles.

Sacar el Magsafe (ese cargador imantado de todos los Macs hasta el 2015) fue como un sacrilegio a Steve Jobs. Y el nuevo iPad Pro, es un monstruo en capacidad, velocidad y performance… en iOS. Que es como ponerle motor de Lamborghini a un autito a pilas. Mal. Y no me hagan hablar del teclado nuevo. Un asco.

3. El buen diseño es estético

Que pena ver que Microsoft, el eternamente perno Microsoft, le esté ganando la batalla a Apple. El origami espantoso que inventaron para el iPad Pro el año antepasado, es terrible. Y ahora el teclado se voltea, y quedas tocándolo con los dedos mientras lo usas como tablet. Muy poco Apple de tu parte, Apple.

6. El buen diseño es honesto: Un diseño honesto nunca intenta mentir sobre el verdadero valor e innovación del producto. Un buen diseño no trata de manipular al consumidor mediante promesas de una falsa utilidad más allá de la realidad física del producto… Cuando veo el iPad Pro, un monstruo titánico de hardware, con un software de sampling llamado iOS, no me queda otra que pensar que Apple no está pensando en la gente. Ni por precios (1,200 dólares un celular? En serio?), ni por specs (el MacBook Air nuevo tiene un chip que ya tiene casi 24 meses de viejo).

7. El buen diseño tiene una larga vida. Uuuufa, aquí sí que se me descontrola mi despecho. Casos tan terribles de Obsolescencia Programada de Apple hay para regalar. Desde el “batterygate”, que dejó ver que Apple deliberadamente pone más lentos los iPhones antiguos… hasta un botón de muestra personal: mi Apple Watch 1st Gen. 400 Lucas en Chile; casi US$600, con apenas 2 años de uso -y obviamente sin soporte alguno-… pero saben qué tiene de nuevo? una linda tapita.

La tapita del Apple Watch. Caben justo justo tu decepción y tu rabia.

Me quedo con la frase final de Mr. Rams: Less, but better. Si Apple realmente cree en que el mundo del computador personal es el iPad, córtala con los ires y venires del MacBook Pro a medio cocinar; y hazlo de nuevo. O termínalo e inventa realmente un “ipadbook pro”. Un híbrido sin iOS ni problemas que claramente huelen a estrategia comercial… Y hazla bien. Como con el primer iPhone. El primer MacBook Air. Como cuando estaba Steve Jobs, un obsesivo absoluto de la experiencia de usuario. Un fanático, seguro, de Dieter Rams. Como yo. Como muchos enojados con Apple. El del 2018.

@RappiChile. O como hacerlo pésimo en CX.

Acompáñenme a ver esta triste historia:

Trasnoche con mi equipo creativo. Qué hace un buen jefe? Pide pizzas. Pero de las pizzas ricas. De restaurant. Cómo? Mmm usemos una app de pedidos (de esas que NO llegan a mi casa, ahora que vivo en parcela). Descargar, poner datos, tarjeta, elegir, pedir, listo!!

Listo? Noooo señor. No si eliges Rappi: aparece una cara con nombre y apellido a lo Uber, y te va avisando cada 4 minutos: “Pedido hecho”… “pedido en camino”…

Hasta ahí, lo esperable en el 2018…

Cuando dice “pedido llegó”, corro a la entrada. Y nada. Y de pronto, “pedido entregado!” Y boleta al mail.

En recepción, todavía nada.

What?!!

Pregunto en recepción. No. Nada.

Bajo al lobby. No. Nada.

What the fuck?!!

La persona que aparecía en la app ya no está. En la app no hay ningún teléfono. Y cuando finalmente encuentro un teléfono (mil pasos pelotudos) espero literalmente 40 minutos en manos libres (en 5 llamadas distintas) pasa que me digan que onda.

En el restaurant? Me dicen que entregaron como corresponde.

Y de ahí todo se vuelve rojo:

1. Nadie contesta el callcenter.

2. Me llego la boleta (?!) de un pedido que nunca me llegó.

3. Al intentar pedir devolución solo sale “créditos Rappi” (ni Loco pido otra vez! Olvídalo, quiero mi plata!!)

4. El callcenter nunca contesta

5. Las redes sociales las tienen de adorno. Y justo a la hora en que, asumo, todos piden comida.

6. Peor: me preguntan como estuvo mi comida (!!) y luego me ofrecen el servicio premium (donde te cagan con más plata??)

Conclusion?

Que mierda de servicio. Que falta de criterio. Que mal CX.

Olviden Rappi. Es una estafa mayúscula.

i want my Youtusifypple music

Bien Youtube. Me tomaste desprevenido. Mientras navegaba entre mis suscripciones de video, me apareció contenido de Youtube Red (el contenido Premium de pago, no confundir con Redtube, coshinón), y me enganché en mala onda con #Impulse, basado en la serie de libros de Jumper (¿se acuerdan de la película?)… Y la hiciste de oro, Youtube: me hiciste creer por ¡¡tres capítulos completos!! que algún glitch en la matrix me había regalado contenido premium…

Pero noooo, la hiciste de lujo, Youtube: al 4to capítulo me llegó la realidad en forma de 3 meses gratis “or else”. Y obvio que accedí, mientras le decía a Siri que me “remind me in three months to cut off the susciption” (Siri en español es una pelotuda, así que ahora soy un gil snob que habla en inglés con su teléfono, sorry pero it works.

Corte a mi cara feliz en el capítulo 6. Corte a mis hijos mirando con boca abierta que en Smart TV “desbloqueó” contenido la raja gratis y en 4K…

Corte a que ahora además, sin saberlo, me quedé por 3 meses al menos, ¡además! con Youtube Music.

Ooooh, señor Youtube. Es usted diabólico.

He peleado por meses, ¡años! con Apple Music por su radio online demasiado gansta rapper, pero con la felicidad máxima de pedirle a Siri lo que quiera. Para luego pasar a Spotify porque cura mejor; y tiene una capacidad que raya en lo paranormal para entender lo que me gusta… Pero sin Siri. Y ahora un tercer player me viene a desordenar mi pelea a lo Marvel/DC. 

Lo peor es que me ofrecen el combo Youtube por $4,000 solamente. Y mi cabeza empieza a tomar medidas y hacer cálculos rápidos… ¿Seguir en Spotify, donde el 70% del mundo está? ¿Volver a Apple Music para decirle a Siri lo que quiero? ¿Probar Youtube Music, que además tiene videos de música y un buscador avalado por, duh, el mayor buscador del mundo?…

Bien, Youtube, me hiciste hacer un Posteo entero porque me dejaste con la duda. 

John Lewis la hace otra vez

Ya es una tradición navideña. Como la Cola de Mono, el pan de pascua, los viejos sudados y Home Alone: el comercial de John Lewis para Navidad es uno de los regalillos adelantados que la marca nos da; y que algunos esperamos ansiosos.

Pues bien, luego de un algo extraño 2017 con un Boxer saltarín (tengo un boxer y es saltarín; pero no deja de ser una idea un tanto bizarra)… Este año, el retail británico nos vuelve a sorprender y emocionar.

No sé. Juzguen ustedes. Quizás a mi me llega especialmente porque tengo dos tremendos músicos en casa. O quizás realmente este año hicieron el mejor de todos. ¿Qué opinas tú? 

¿Tu cara, es tu cara?

biometric ID ritalinleon.jpg

Hoy apareció una noticia de la que todos mis amigos geeks están hablando: Que al Consejo para la Transparencia no le gustó nada la idea de que Mall Plaza esté usando tecnología biométrica (reconocimiento facial) con la gente que entra al mall.

Really?

La semana pasada entré al Work Café y, al acercarme a la pantalla, me dijo “¡Hola Cristián, quieres que llamemos a tu ejecutiva?” un solo click al “si”; y acto seguido ya tenía un SMS en mi bolsillo para presentar por un cappuccino gratis. Porque entré a mi banco y me reconocieron. Y me molestó? hell no. Como tampoco me molestaría un sistema automatizado en la entrada de mi condominio, conectado con la policía, que advirtiera si un psicópata quiere entrar colado y saltar mi reja.

La pregunta es super valida. Y entiendo ambos lados de la discusión… Pero así como cualquier pelagatos te pide tu RUT (con el que se pueden sacar productos bancarios) y que lo anotes en un block sin ninguna seguridad a la entrada de un edificio random, me parece que este tipo de sistemas de validación, como todo, puede ser usado para hacer el bien o hacer el mal. Y está bien que se legisle. ¿Que qué creo yo?

  1. Que la policía por default debería tener un registro global. Eso de “todos tenemos derecho a pasar desapercibido” es super valido, hasta que al lado tuyo anda un pedófilo que se quiere colar al jardín de tu hijo. Si no tienes nada que ocultar, qué te importa que el gobierno tenga tu cara. Si eso termina funcionando para que me saquen un parte automatizado, el pelotudo soy yo.
  2. Que, como bien dictará la ley en trámite, todos tenemos derecho a decidir qué información se le da a quién. Es muy distinto que al entrar a la clínica rápidamente me hagan un check-in, y pase y todo está listo… a que saquen a alguien de un banco porque se filtró su información de salud y no les conviene. Vi una charla en el SXSW super interesante sobre el “Blockchain of Everything”, y tu derecho inalienable -ahí si estamos de acuerdo- de ser tú quien decide qué información le das a quien… pero que la llave de entrada sea tu cara? ¡la raja!
  3. Como publicista, y comunicador en general, soy un obsesivo con la experiencia de usuario. Y si hay algo más perfecto y seamless que mirar un punto y que te reconozcan, díganselo a Amazon Go para que mejore aún más esto:

¿Somos los dueños de nuestro rostro? Obvio. De la información que conlleva? Sí, hasta cierto punto. No quiero que sepas donde vivo ni cómo se llaman mis hijos. Pero sí quiero que mi banco me dé un café gratis y que el aeropuerto me deje entrar corriendo hasta mi asiento del avión para enchufarme a mi serie… que mi asiento del avión sabe exactamente en qué punto la dejé, porque me está mirando. Pero con respeto.

Jueves sabor sábado

Anda esquiva la primavera. Mientras no te muevas mucho, no se va a ir.

Playlist del día: Etnic Beats.

Click and enjoy.

Y a mi qué

Los que me conocen, sabrán que en todas mis presentaciones y en todas mis charlas tengo en algún momento un slide con el titulo de este Posteo. Y a mi qué.  La máxima en la que fundamento cada revisor de ideas, cada campaña que hacemos y cada proyecto que tomamos. Es ponerse desde el lado de las personas y decir: ¿En serio me quieres interrumpir mi video para decirme que cambiaste de envase?…

Es fácil llenarse la boca con la frase “Seamos relevantes”. La pega dura es hacerlo. Por eso, el revuelo que ha causado esta ultima semana nuestra campaña para Lubricantes Lubrax (nótese la categoría y el producto del que están todos hablando)… no puede sino darme la razón en mi punto: la única forma de ser verdaderamente significativos en la vida de las personas, es creando marcas relevantes. Y la única forma de ser relevante, es entender a la gente. Pero de verdad entenderla.

Para Lubrax fue una tremenda jugada. Pero también fue para nosotros plantarnos frente a un cliente, en licitación, y decirle “Lo siento mucho… pero a nadie le interesa tu producto”. O, en bonito, si no eres tuerca o no tienes un auto de miles de dólares, el cambio de aceite es un cacho. Un trámite. Y póngale el que usted me diga, señor Mecánico. ¿O por qué creen que es grito y plata el sticker del “recomendado por” en todos los autos nuevos?…

La pregunta entonces es: Si este producto no es relevante para la gente, ¿cómo hago que la gente hable de mi producto? Nuestra respuesta fue la disrupción:

Trend topic 2 días. “La mejor publicidad de la vida” (what?!!). Matinales. Programas de capuchas. Notas en todos los diarios…

Captura de pantalla 2018-10-29 a la(s) 10.43.56 a. m.Captura de pantalla 2018-10-22 a la(s) 12.40.18 p. m.Captura de pantalla 2018-10-31 a la(s) 12.56.24 p. m.Captura de pantalla 2018-10-31 a la(s) 12.55.54 p. m.

Y cuando respondes el “Y a mi qué”, las plataformas son lo de menos. Si haces un comercial de TV que la gente comenta, va a aparecer en Twitter y la gente va a compartirla en su muro. Y si es una campaña digital digna de comentar, las noticias la van a subir al “offline”. Olvídate de las plataformas. Tú quédate con el “¿Y a mi qué?”.

“Oye Siri… Dame con Google”

Ok, antes de empezar, algunos disclaimers dignos de mencionar:

  1. Si bien existen otros computadores como el HP Spectre o incluso el nuevo Microsoft Surface 6 que le hacen mucha pelea al Mac… todos usan Windows. El Mac usa Mac OS.
  2. No existe otro tablet como el iPad. Sorry. Convénzanme de lo contrario. Mándenme uno. No lo creo. iOS en parte. Apple en parte. No lo hay. Lo siento.
  3. Los AirPods son una maravilla. Livianos, pequeños, se cargan en su caja, reconocen el Apple Watch, el Mac, el iPhone y el Apple TV.
  4. Tampoco existe en otro ecosistema un Smart Watch como el Apple Watch. Y nótese que yo todavía tengo y uso el primero.

Dicho eso… Oye, Siri: que pena.

Cuando me llegó el tiempo de cambiar mi iPhone 6s, empecé en la búsqueda del sustituto. Claramente  el X, de ¡¡Un millón doscientos mil pesos en Chile!! no lo iba a ser. Así que me paseé por la tienda Samsung (Mmm nah), le eché una mirada al increíble Pocophone de Xiaomi… y la verdad hasta ahora el que más me convence es el Huawei P20 Pro. O su nuevo hermano el Mate 20 Pro… ¿Por qué? Porque la cámara es impresionante (@LeoPrieto me mostró las fotos que tomó de noche, y parecen una pila de retoques perfectos; hasta difícil de creer)… El precio, claramente también es increíble en comparación…

Pero Google Assistant? Wow.

A ver. Otro disclaimer: pensé que Shortcuts de Siri eran la solución a “Oye Siri, quiero que prendas las luces, MIENTRAS me pones música, MIENTRAS pones el mapa a la oficina, MIENTRAS escuchamos AC/DC…

Lo cierto es que el ecosistema Apple funciona muy mal con las luces de Hue. La música, si no es Apple Music, mejor olvídate. Y el mapa DEBE ser Apple (agh!!!). O sea, preso en el ecosistema Toc y egoísta de Apple.

Mientras, buscando en foros, encontré la manera de bajar el Google Assistant (básicamente, creé una cuenta de cero, hice creer que estaba en Estados Unidos con un VPN y… blablablá). Creando luego un shortcut: “Oye Siri… Ok Google”, para invocar al asistente de Google. Que, además de apagarme las luces, abrir Waze, decirme el clima y mandar un mensaje a quien quiera, me pone AC/DC o la lista que quiera, en Spotify ¡O Apple Music!

Toma.

La decisión está clara: el Mac, el iPad, el Apple Watch y los AirPods no tienen hoy realmente una competencia… Pero miren el Huawei Mate 20 Pro y díganme si no dan ganas de decir… “Oye Siri… nos vemos en el iPad”.

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Mate P20 Pro. Como todos, tiene “notch”; pero también una cámara de 3 lentes. IA en las fotos. Un sistema de carga Qi inversa (AKA puedes prestar carga a otro smartphone con Qi)… y un sistema de huella ¡en la pantalla misma!

La obsesión. El verdadero diseño de experiencia

En la época de la post publicidad, la post verdad y todos los neologismos cool que tanto nos gusta usar, la única máxima absoluta (al menos a mi modo de ver; es mi blog, oye) es la del todo vale. Todos los medios, quiero decir. Hoy la marca no es “on” u “off”. Y sorry por el discurso 2009, pero al parecer ese mantra se repite pero no se practica. Con agencias que ven solo lo digital (what?!!) de una marca, y otra agencia -con otra mirada y otra agenda- viendo lo “off”. ¡Para la misma marca! Es como que de este lado de la tienda lo maneje un administrador, y este otro, otra persona.
Una marca. Una mirada. Un foco. No importa el medio, no importa el formato. Eso, es diseño de experiencia.
Seamless. En inglés. Sin costuras. Perfecto. Liso como espejo de agua. Que la forma en como te recibe el vendedor, se condiga con la vitrina. Y la filosofía interna. Y el empaque. Y el discurso de la fiesta de fin de año de la empresa.

Pero diseñar una experiencia de marca no es fácil. Es ir contra la corriente del status quo y la mediocridad. Del “para qué cambiarlo si funciona”. Es sistémico. Es profundo. Y requiere un diseño proactivo, consciente.
Es la mentalidad del nuevo coach que llega al equipo de futbol. O del nuevo gerente de marketing. Y no requiere que estés llegando. La mentalidad de “esto se va a ordenar de una puta vez” puede partir hoy mismo. Pero tiene que tener una mirada obsesiva con que, finalmente, todo (¡todo!) comunica. Desde cuánto le pagas a tus empleados y si reciclas o no, hasta el texto legal de tu aviso.

Diseñar o rediseñar la la experiencia de tu marca es un Sudoku. Una partida de ajedrez. Caminar en el hielo. Dar pasos específicos, conscientes. Inhalar y exhalar a conciencia. No importa si antes caminabas sin pensar. Desde ahora, al menos hasta que esa cadencia se vuelva la que quieres realmente tener, debe ser obsesivamente consciente.

De muestra, un botonazo que me encontré en Linkedin:

Captura de pantalla 2018-10-12 a la(s) 11.11.25 a. m.

El regreso de los proyectores?

El proyector es el predecesor de los televisores planos. O eso pensaba hasta conocer esta maravilla: el proyector láser LSPX-A1 de Sony. A simple vista una mesita lateral high tech… pero así como lo ves, puesto contra la pared, lanza una impresionante proyección en 4K de 85 pulgadas. Un metro más atrás, la imagen llega hasta las 120. Pero este retro-futurista aparato no se queda en la imagen: Incluye un par de tweeters de tubo de cristal con patas de aluminio y tres parlantes ocultos detrás del panel delantero. Subwoofer debajo. Y el ojo del proyector queda justo debajo de la mesa de mármol, como para hacer de mesita de café. Mucho? Quizás si. O quizás no, por la friolera de $30,000 dólares. O sea 30 millones en Chile, Sony? Wow.