Slideshow 1: Santiago, Buenos Aires

El primer día partimos tempranísimo. A las 7.30 despegábamos, y yo no veía la hora de que el piloto y la azafata se callaran para empezar a ver la película que duraba justo-justo lo del viaje.
Con un oído tapado y sin opción de subtítulos, desistí. Jugué un rato “Quien Quiere ser Millonario”, intenté con otra de niños, hojeé revistas y terminé haciéndole zapping a Spiderman 3.
Buenos Aires, lluvia. La vacunación máxima al elegir un bus en lugar de un taxi. Tienda León, las pelotas: finalmente entre el viaje, el taxi de la estación al depto y todo, me gasté más que haber llegado en taxi.
So,
Dato 1: el taxi de Ezeiza al centro mismo vale entre 50 y 6
0 pesos más peaje. Osea entre 55 y 65 en total.

Al llegar, plop primero: el depto estaba AL LADO del teatro Rex. A DOS CUADRAS del Obelisco. Justo al frente de las clásicas Cuartetas.
Dato dos, para comer buenas y auténticas pizzas porteñas, con Fainá y todo.

De ahí, recibir el depto, firmar y salir casi corriendo calle abajo. Caminamos por Corrientes, cruzamos Avenida de Mayo respirando hondo el aire puro y helado de Baires.
Vueltas. Más vueltas. Las vitrinas. La gente; el viento helado y una cantidad enorme de niños con sus papás y la locura por “Casi Ángeles” Una serie o algo que tenía a todos los chicos con alitas. Plop.

Y subir y subir por Talcahuano, hasta llegar al 937. Dato 3: El Cuartito. Un clásico de la birra y pizza, lleno de recuerdos futboleros. La decoración del Liguria, pero de verdad.
Una Quilmes Bock, una de Muzzarela, Morrón y aceitunas, un suspiro de placer…
Y partimos a la Recoleta.
Vamos.
Buenos Aires Design. Cambiamos el cemento por los cristales, y la lluvia por las luces difuminadas.
Caminar y caminar entre lo último de diseño argentino. Unos baños de sueño; unos sofás como para dormirselo todo…
Y el dolor de pies absoluto de tanto caminar. ¡Mi reino por una silla, che!
Todo carísimo, pero todo increíble. Abrigos espectaculares, adornos exquisitos…
Y el cansancio que me llega al fin. Chán.
Taxi. Tome. Ducha. Un chateo mínimo y un post indecente y partimos a una de las razones por las que quería ir:
Les Luthiers: “Premios Mastropiero”. Según muchos, su mejor obra. Según yo, dato 4.
Así que mientras esperábamos, y como estábamos a exactamente 15 pasos entre el edificio y el teatro, pasamos a un costado a comer dos “panchos” con bebida.
Yo siempre pensé que eran lo mismo que los nuestros, pero nooooseñor! El pan es más pequeño, más “denso”. La salchicha igual, pero la cantidad de cosas que le puede echar… Uf. El clásico: chimichurri, picante, salsa tártara y papitas fritas muy pequeñas, en palitos.
Gran experiencia. Me acordé de Antony Bourdain y le encontré toda la razón: no hay como la comida de barrio.
De ahí, al teatro. La versión corta es que estuvo increíble. La versión larga, es que envidio mucho esto de los teatros antiguos -siempre llenos- de Baires. Los mozos impecables con sus cajas de “golosinas, confites, bebidaaaas, agua, gaseosaaas” paseándose por los pisos añosos en una versión cincuentera de Santiago. Las cortinas de terciopelo, los tubos dorados… y la gente ansiosa mirando el escenario.
Se apagan las luces…
Wow.
Terminé con dolor de guata de tanto reír. Y la Romi, que estaba tan agotada que casi se durmió la primera parte, no paró de reír tampoco.
Y eso que no le gustaba tanto.
De ahí, botarse en la cama, encender la calefacción y no saber más del mundo hasta el día 2.
Qué día, che. Qué día.

“Miiiii Buenos Aires queriiiiiidooooo…”

Autor: @Ritalin

Uno de los primeros y más galardonados marketers integrados de Latinoamérica. Ha sido Director General Creativo, Digital Advisor y Vicepresidente en McCann Worldgroup. Con más de 20 años trabajando para marcas globales y locales como Nestlé, L´Oreal, Bimbo, Ripley, Chevrolet, P&G, Grey Goose, BCI, Entel, Mastercard y Coca-Cola.

6 pensamientos

  1. Los taxis en BsAs son botados de baratos, para un turista Chileno son muy baratos….0 micro o metro.Los buenos lugares pa quedrse estan en Palermo….cerca de el Obelisco hay puro ”Pungerío” y generalmente hoteles hediondos a naftalina.En la calle Malabia hay buenas cosas….por ahi va la cosa….como escribir que el Tortonni (or how the fuck should be written) es un must-go-to.

  2. Pfff…Pensé que sabías lo de los buses!!Pero en fin… me encatan la sensasicón es como si yo misma volviera a recorrer las callecitas!!!Qué estilo, qué gente… qué enormidad de cosas/gente/sensaciones/historias/ruidos/olores hay a la vuelta de cada esquina…El Buenos Aires Design es un lujo! Me mata, porque me encantaría llevarme tantas cosas!!Ya extrañaba las fotos y las andanzas!

  3. Jajajaja, es que ibamos llegando. De ahí la cara se le compuso. Es que el avión salió a las 7.30, nos despertamos a las 5.40… Osea. Y terminamos el día como a las 2. Así, nadiennnn, cashai?

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