Déjenme en Paz (2)

A las 10.30 resucité de entre los muertos. Una bandeja enorme cruzó la puerta de mi pieza, y comí mis tostadas, pancitos, frutas tropicales y café con la Romi y los niños, gentileza de Skype.
Gentileza de Skype también que les pude mostrar La Paz desde mi ventana, con el cielo eternamente nublado pero lista para recibirme: con todo funcionando en la productora, sólo me quedaba esperar.
Así que agarré mi parka, mi cámara y me fui hasta la Iglesia de San Francisco, donde partí un paseo espectacular: Caminé por las calles empinadas (la altura se hizo sentir esta vez), miré atontado los fetos de llama momificado que vendían en los puestitos, recorrí la Calle de las Brujas, compré los clásicos souvenirs y me paseé por el Museo de la Coca.


Con el calor de las 12 pegando fuerte, seguí bajando por la Avenida del Prado, recorriendo esta extraña mezcla entre Valparaíso, Estación Central y Patronato. Por todos lados, incluso con policías parados a su lado, había puestitos de películas piratas ($650), relojes de dudosa procedencia y peatones de deporte aventura que no les importaba nada la luz del semáforo.
Al llegar al hotel, check out, y nos vamos al barrio Sur. El barrio “alto”, aunque quede más abajo. Ahora estoy en un departamento que tiene hasta cocina y Jacuzzi, aunque la decoración es muy kitch. Y bueh, está a dos cuadras de la filmación, que es lo que me importa.
En la tarde, recorrí la zona, almorcé en un restorán peruano del sector (era el único comensal a esa hora, así que me quedé conversando con el dueño), y terminé viendo una peli en mi mac, seguido de un baño en el jacuzzi con una paceña bien helada.
En la noche, mi host que me pasa a buscar y nos vamos directo al Gitana. Auspiciado como siempre alcancé a contar unos 5 rones. Un grupo en vivo tocaba a los Cadillacs… y de pronto la emoción total: ¡¡¿Tu Cariño se me Va de Buddy Richard?!…
Wow.
La fiesta siguió. Conversé con el dueño/productor un rato, y el rumor de que todo seguía en otro lugar me hizo tomar un taxi y seguir con mi “investigación de la noche”. Acá todos se conocen. Todos chupan como condenados. Todos carretean firme.
Tanto que a las 4 me di por vencido: too much para mi y para mi hígado. Mañana sigo con la preproducción y hay que ver varios detalles, así que so long, La Paz, y nos vemos mañana.

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