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Leyendo “Los Reyes malditos” -voy en el libro IV, embaladísimo, casi 1 por día-, aprendí que en la Edad Media se comenzaba el año en ciertas fiestas como Navidad o Pascua; así que los años podían llegar a tener entre 350 y 400 días. Muy poco exacto, y un dolor de cabeza para los historiadores.
Pues bien, en el 2009 mi año comienza el 16 de Febrero, con mi regreso de unas vacaciones exquisitas que me suena que se las debo toditas a “El Secreto”: una semana y media en el norte, solos la Romi, los niños y yo, disfrutando por primera vez de un camping -click uno: sin querer queriendo llegamos al que, segun todos con los que hablamos, sería “el mejor camping del norte”-, comiendo mariscos como si el mundo se fuera a acabar-click dos: también sin querer queriendo llegamos a un restorán con vista al mar cuya cocinera es nada más y nada menos que la ex cocinera del Chiringuito de Zapallar-, y recorriendo el Valle, Río Mágico y alrededores.

Luego, sin querer queriendo, y cuando ya habíamos tirado la toalla, me sale comprador del depto, lo que apura el regreso -pero no el retorno a trabajar, obvio-. Así que me pasé 4 días en un Santiago semidormido, terminando trámites y firmando papeles -click 3: en 3 días encontramos la casa soñada, así que el stress que quería alcanzarnos volvió a irse de vacaciones-, para volver a ponerle play a mi descanso. Esta vez, en la parcela. Asados, noches estrelladas, mucha lectura y hasta piqueros nocturnos.

Así que heme aquí apretando el “reset” del contador anual, desempolvando calcetines -record Guinness? No usé otra cosa que mis crocs por casi 3 semanas-, tanteando la clásica subida de peso y, oh yes, amontonando cajas con la Romi, ya que es definitivo: el 26 nos cambiamos a la casa.
La misma casa que habíamos soñado.

Con el contador en cero, mañana parte mi 2009; y le exijo harto, tratándose de un año de crisis: Ni más ni menos que armar finalmente mi super-equipo creativo, lanzarnos de lleno a lo digital, y sobretodo comenzar a disfrutar de la vida familiar de suburbio que tan a vida ochentera me suena. Y seguro que es así: bicis botadas en la entrada, muchas invitadas, muchos salús y muchos piqueros, como para no perder la costumbre.

Autor: @Ritalin

Uno de los primeros y más galardonados marketers integrados de Latinoamérica. Ha sido Director General Creativo, Digital Advisor y Vicepresidente en McCann Worldgroup. Con más de 20 años trabajando para marcas globales y locales como Nestlé, L´Oreal, Bimbo, Ripley, Chevrolet, P&G, Grey Goose, BCI, Entel, Mastercard y Coca-Cola.

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