Y si nos queda gustando esto?

Partamos de una premisa obvia, porque no faltan los trolls: es terrible lo que está pasando. Negocios quebrados. Gente encerrada. La vida como la conocemos, en un freeze violento e inesperado que tiene al mundo completo, ¡completo! sin poder girar ni medio centímetro…

Pero este momento de freeze, este mes (que pasará a 2 rápidamente; 3 si me apuras), con clases online, happyHours via Zoom y enmascarados que entran a su casa como si vinieran del espacio, para rociarse cloro o alcohol o lysol antes de hacer nada, está convirtiendo poco a poco nuestras costumbres. Costumbres… de un animal de costumbres.

Así que me pregunto si la señora que lleva 2 meses haciendo Yoga con su tablet y su profe online, o con videos pregrabados en youtube, volverá como antes a pagar la mensualidad del gimnasio, mamarse el taco y el frío para hacer algo que ha hecho todo este tiempo en la comodiad de su terraza o pieza. No lo sé. No lo creo.

Me pregunto cuantas empresas empezaron a trabajar de manera remota y van a pasar de largo. Cuantos clientes hablando con sus proveedores con Zoom nunca más echaran de menos los cafés de más y los tiempos pedidos.

Cuanta costumbre se romperá en estos 3 meses de distancia. De tele-vida. De producto minimo viable. Cuantas personas se estarán dando cuenta que necesitan menos para vivir. Que estar en familia es maravilloso. O al revés: que esto no era lo que querían.

En estos dias, estamos mirandonos al espejo sin posibilidad alguna de mirar al lado. Sin malls, cines, salidas, amigos que nos embolen la perdiz. Estamos aquí. Encerrados. Mirandonos el ombligo. Y algunos estan aterrados… Pero otros, empiezan a sentir que la “limpieza” de alma, de cosas, de rutinas… no está tan mal.

Porque si miramos el vaso medio lleno -y, de nuevo, asumo lo terrible de esto. Las muertes que se vienen y los problemas de una economia detenida como en apocalipsis zombie-… Pero ahora todos los abuelos saben usar videollamadas. Los que fueron capaces de pasar al teletrabajo se dieron cuenta de que es posible combinar familia y trabajo. Que la salud y los hijos valen más que una reunion hasta tarde.

Se realinearon las prioridades. A fuerza de un virus. Se adelantaron 5, 10 años en tecnologias para no perder tiempo en tacos. En reuniones que eran mail. En procesos productivos digitalizados. En disfrutar más las cosas simples de la vida:la salud, la familia, el compartir. El disfrutar.

En dos o tres meses más, cuando todo vuelva a la “normalidad”… ¿Como será esa normalidad?No se si estoy preparado para volver a estar una hora sentado en un taco. O no jugar a las cartas todos los días con mis hijos. O perder horas y horas encerrado, en vez de estar en un cafè o en mi casa terminando algo mientras veo a mi hija jugar.

Dicen que un efecto secundario del Corona Virus es que pierdes el olfato por un rato. Hay otros. Dejar de comprar tonteras. Disfrutar màs tu casa. Apreciar mas tu salud. Los abrazos. Estar en un lugar lleno de gente.

A vivir.

Capaz que en todo este tiempo… nos hayamos acostumbrado a vivir.

Autor: @Ritalin

Uno de los primeros y más galardonados marketers integrados de Latinoamérica. Ha sido Director General Creativo, Digital Advisor y Vicepresidente en McCann Worldgroup. Con más de 20 años trabajando para marcas globales y locales como Nestlé, L´Oreal, Bimbo, Ripley, Chevrolet, P&G, Grey Goose, BCI, Entel, Mastercard y Coca-Cola.

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